sábado, 23 de junio de 2007

Camerún: Mis primeras impresiones (II Parte)


Describir mi llegada al Aeropuerto Internacional de Douala no es tarea sencilla, pues para ese momento estaba realmente cansada.

Lo cierto es que cuando el piloto anunció que en breve aterrizaríamos y el avión se acercaba a su destino, no se veía nada más que una espesa capa de nubes; y al atravesarlas, logré ver selva y un extensísimo río, para finalmente sentir las ruedas tocar el asfalto de la pista.

Mi primera impresión fue perfectamente descrita a través de las palabras de mi compañero, quien me dijo: “Bueno, aparentemente esto no es Maiquetía”, yo lo miré y le sonreí, pero en lo más profundo de mi corazón, les confieso que sentí una insondable tristeza, o más bien una gran sensación de ansiedad, que me hacia pensar, que de aquel momento en adelante, todo lo que recordaría de mi país sería positivo, pues a partir de entonces, iba realmente a saber cuál era la diferencia entre un país subdesarrollado y otro en vías de desarrollo. Perteneciendo nuestra patria a la segunda categoría.

Y es que desde que era una niña, ya en la escuela primaria, había venido escuchando que Venezuela no es un país subdesarrollado; por el contrario, desde que tengo uso de razón, el país ha estado sumergido en un constante estado de metamorfosis hacia el desarrollo.

Con treinta y dos años de edad, nunca había podido entender por qué había crecido escuchando eso, y por qué nunca alcanzábamos aquel desarrollo que tanto esperamos. Sin embargo, debo revelarles, que hasta el momento había creído que Venezuela era un lugar realmente subdesarrollado, y pensaba, que el haber crecido escuchando esa sentencia, no era más que una de esas patrañas utilizadas normalmente para mantener al pueblo en esa constante condición de conformismo que nos caracteriza.

Pero no, con tan sólo unos días en Camerún, pareciera que logré entender la diferencia entre el subdesarrollo y el camino hacia el desarrollo, la cual estoy segura que comprenderé cada día mejor, pero es que si pensaba que las calles y autopistas en Venezuela eran malas, era porque no había estado en África, si creía que nuestro transporte público era vergonzoso e ineficaz, era porque no había vivido en una ciudad como Douala; y como estos podría darles uno y otro ejemplo.

También comprendí que gran parte de mi incomprensión en cuanto al desarrollo o no de un país, se debía al hecho de que, previo a Camerún, todas las veces que había salido de Venezuela, había sido para visitar países del llamado primer mundo: Alemania, Inglaterra, España, Estados Unidos, Francia e Italia, todas estas naciones, que aún con sus problemas, ofrecen a sus habitantes una mayor calidad de vida que la que tenemos la mayoría de los venezolanos en nuestro terruño, pero que con todo lo mala que puediera llegar a ser, es sin duda superior a la que he tenido oportunidad de ver por aquí.

Al descender del avión - olvídense de gusanos o autobuses que te llevan a la edificación del aeropuerto, lo primero que vi al bajar fueron mujeres con esplendido atuendo africano que aguardaban a algunas de las personas que bajaban de la aeronave. Nadie esperaba por nosotros, así que como comúnmente se hace en cualquier aeropuerto del mundo, seguimos el mismo rumbo que emprendía la mayoría hacia el interior del edificio.

Una vez adentro, llenamos la tarjeta de inmigración -en la que me vi forzada a escribir por primera vez ama de casa - y nos situamos en la cola de inmigración, a la vez que nos preguntábamos cual sería el siguiente paso ya que no teníamos ningún tipo de visado para ingresar al país.

Tras unos minutos de nuestra llegada, una mujer blanca acompañada por un local, pregunto por nosotros, aliviados nos identificamos, la saludamos y nos mantuvimos en nuestro lugar. Al llegar nuestro turno, mostramos los pasaportes y la mujer de la taquilla nos dijo malhumorada que no teníamos visa para entrar a Camerún, de modo que el hombre que había venido a buscarnos, y que estaba allí para eso, le dijo que nos llevaría a su oficina para tramitarla.

Recorrimos algunos recovecos, húmedos y solitarios, con esa estética propia de lo abandonado, y finalmente llegamos a un cubículo apartado y oscuro, en el que esperamos junto a otras personas que supongo se hallaban realizando el mismo trámite.

El hombre, quien era un comisario de la policía, luego de llevar un dinerillo por los servicios prestados a otra oficina en donde laboraban otros funcionarios, estampó en nuestro pasaporte un visado con duración de treinta días.

Pasamos nuevamente por inmigración y mostramos el visado. Al salir de ese sector, llegamos al carrusel de las maletas, que por supuesto no funcionaba y que no albergaba maleta alguna. Todas se hallaban apiladas en diferentes montones, en distintas zonas del salón, los cuales tuvimos que inspeccionar de uno en uno para ubicar nuestro equipaje, tarea para nada sencilla, si tomamos en cuenta que generalmente todas las maletas tienen la misma forma y son por costumbre negras.

Encontramos todos nuestros bultos: cuatro maletas, obviamente negras, que tras una larga investigación en Venezuela, no pagaron exceso de equipaje, debido a que con la línea aérea francesa, se da el caso particular de que en vuelos hacia y desde algunas ciudades africanas incluyendo Douala, el pasajero tiene derecho a trasportar dos maletas de veintitrés kilos cada una a diferencia de lo que conmúnmente se puede transportar en vuelos que van de Latinoamérica hacia Europa. Confirmar esa información fue también una tarea difícil, ya que no era del conocimiento de la agencia de viajes que emitió el boleto, ni de los agentes de atención al cliente que atienden en la línea caliente de Air France, pero como yo me dedicó a la investigación, llevé todos los soportes que había encontrado en Internet sobre el asunto y lo confirmé directamente en la oficina de esta aerolínea.

Armados con nuestras maletas, mostramos las etiquetas correspondientes y finalmente tres hombres vestidos de verde e identificados como cargadores nos llevaron el equipaje hasta el carro, un viejo Toyota Starlet color rojo. Vale la pena comentar, que la gente aquí es en extremo fuerte y llevan carga en sus cabezas con una increíble destreza, podiendo cargar un bulto sumamente pesado como si se tratase de un saco de algodón.

Mientras discutían sobre cuál era la mejor forma de meter todo eso en el vehículo, calculando que debían viajar en él tres pasajeros, varios niños se nos acercaban para pedir monedas, mientras escuchaba por primera vez uno de los calificativos que mejor me describen en estos lados: “la blanche”, ya que, inevitablemente, aquí eso es lo que soy para la mayoría: una blanca viviendo en su país, lo que de paso tiene muchas connotaciones, siendo la principal: blanco igual dinero.

En la vía, a lo que hoy es ya mi casa, pregunté inocentemente si contábamos con un ascensor para subir todo aquello, puesto que estamos ubicados en un segundo piso. La respuesta fue una gran carcajada, acompañada de una negativa. Los guardias de seguridad, dos muchachos de Douala, subirían las maletas hasta el apartamento, montándolas en sus cabezas como si fueran bultos de paja.

Al llegar vi el lugar rápidamente, aproveché para ir al baño, bajamos de nuevo y nos fuimos a Le Paradise, un bar que parece el típico pub en cualquier lugar del mundo y es como si entrases a otra dimensión, en donde tuve la oportunidad de conocer a los primeros ejemplares de la fauna “expat" y de probar mi primera cerveza camerunes.

Luego del bar llenamos el saco con comida tradicional, regresamos a casa, pude darme una ducha y secarme con una camiseta, ya que no había toallas en ningún rincón de la casa y las nuestras habían sido enviadas con la mudanza, recibimos a tres guardias de una empresa privada que llegaron luego de que presionaramos un botón de pánico en la habitación que no sabiamos lo qué era; y finalmente pude irme a dormir, mientras me preguntaba qué me deparaba el destino después de mi largo y casi infinito traslado.

Luego de tanto trajín, había llegado. Me tocaba entonces descubrir, aprender, llorar, sonreir, deslumbrarme, quejarme, adaptarme.

“Wellcome to Africa madame” me dijo el funcionario de la oficina de identificación que tomó las huellas dactilares de mis dos manos para tramitar mi permiso de residencia, a la vez que me indicaba, con un gesto, que podía lavarme las manos en uno de los baldes que recogían la lluvia que se colaba por una de las tantas goteras de la oficina pública.

8 comentarios:

Gabriela Da Costa dijo...

Caramba mujer que travesía!!! ha debido ser dificil tener alguna expectativa el primer día de lo que se venía encima....pero por lo que cuentas te rodeas de gente que te hace las cosas mucho mejor....y en mi opinión alli esta el secreto...no hay q arrepentirse...por q como yo digo ARREPENTIDA...JAMAS!! todas son experiencias que valen todo el oro del mundo....mucho exito!!

SOL dijo...

Eso de un pais subdesarrollado es relativo, es decir, vivo en un pais del "primer mundo", pero que en muchos aspectos tiene mentalidad tercermundista (la cultura del rolo e vivo, la burocracia, la corrupcion, etc) Y nuestro pais ERA en "metamorfosis hacia el desarrollo" ahora va pa' tras con el acelerador pegao! triste pero cierto.
Debe ser fuerte ese primer impacto con un pais tan "lejano" a lo que uno esta acostumbrado, pero mil veces mas enriquecedor.
Me imagino tu cara cuando el "welcome tu africa" fue seguido de lavase las manos en el balde que recoje el agua de lluvia.
Un abrazo!

Dabart dijo...

guao! mientras leia, veia todo como en una pelicula!... que bonito lo escribes...
Yo realmente no se que harìa si me tocara irme a Africa asi como lo hiciste tu... no se si me gustarìa, si le agarrarìa el gustico al desorden (a fin de cuenta es una aventura!) o si me diera por llorar de la tristeza.... no lo sè...
sabes que me gustaria que nos contaras en un post: como te sientes viviendo allà? te acostumbraste? que te gusta? que no olvidaras jamas?
me gusta mucho tu blog, realmente lo que cuentas me impresiona...
baisers!

El Trimardito dijo...

Hola Moniqueen!!
Me he dedicado a leer sobre tu nueva vida en Camerún, quién se podía imaginar a un venezolano viviendo por tierras africanas.
Veo que has pasado por muchas cosas diferentes, espero que puedas adaptarte sin problemas aunque seguro habrán muchas cosas que te harán falta, lo bueno es que tienes internet y tienes a una comunidad bloguera, que la gran mayoría somos venezolanos fuera de nuestro país.
Te visitaré más seguido.

Saludos!!

Anónimo dijo...

hola madame, guao, sabes me gusto mucho el relato de tu experiencia en camerun, bueno compatriota, te paso igual que a mi, yo estuve viviendo en la india, en mis primeros dias en india realmente quede en shock con la forma de ser que tiene el indio, la verdad amiga es que uno a veces se queja de nuestro pais, pero cuando te detienes y comparas tu pais con otros como en este caso la india o camerun, guao sin duda alguna podemos decir que venezuela es la gloria, podremos tener mil peos sociales, politicos etc etc, pero como nuestra casa nop hay, esto me llevo a la conclusión que el peo no redica en los gobernantes, el verdadero problema esta es en la materia prima de nuestra nacion, nosotros, el pais no evoluciona por la mentalidad del gobernante sino por la mentalidad y el sentido de pertenencia que desarrollemos con nuestro pais, te mando un gran saludo y el mejor de los exito por alla aunque creo que como estoy escribiendo 3 años despues espero que estes donde estes puedas leer mi comentario, hasta la vista baby y que la lus de las estrella ilumenen tu camino

Anónimo dijo...

hola madame, guao, sabes me gusto mucho el relato de tu experiencia en camerun, bueno compatriota, te paso igual que a mi, yo estuve viviendo en la india, en mis primeros dias en india realmente quede en shock con la forma de ser que tiene el indio, la verdad amiga es que uno a veces se queja de nuestro pais, pero cuando te detienes y comparas tu pais con otros como en este caso la india o camerun, guao sin duda alguna podemos decir que venezuela es la gloria, podremos tener mil peos sociales, politicos etc etc, pero como nuestra casa nop hay, esto me llevo a la conclusión que el peo no redica en los gobernantes, el verdadero problema esta es en la materia prima de nuestra nacion, nosotros, el pais no evoluciona por la mentalidad del gobernante sino por la mentalidad y el sentido de pertenencia que desarrollemos con nuestro pais, te mando un gran saludo y el mejor de los exito por alla aunque creo que como estoy escribiendo 3 años despues espero que estes donde estes puedas leer mi comentario, hasta la vista baby y que la lus de las estrella ilumenen tu camino

Anónimo dijo...

hola madame, guao, sabes me gusto mucho el relato de tu experiencia en camerun, bueno compatriota, te paso igual que a mi, yo estuve viviendo en la india, en mis primeros dias en india realmente quede en shock con la forma de ser que tiene el indio, la verdad amiga es que uno a veces se queja de nuestro pais, pero cuando te detienes y comparas tu pais con otros como en este caso la india o camerun, guao sin duda alguna podemos decir que venezuela es la gloria, podremos tener mil peos sociales, politicos etc etc, pero como nuestra casa nop hay, esto me llevo a la conclusión que el peo no redica en los gobernantes, el verdadero problema esta es en la materia prima de nuestra nacion, nosotros, el pais no evoluciona por la mentalidad del gobernante sino por la mentalidad y el sentido de pertenencia que desarrollemos con nuestro pais, te mando un gran saludo y el mejor de los exito por alla aunque creo que como estoy escribiendo 3 años despues espero que estes donde estes puedas leer mi comentario, hasta la vista baby y que la lus de las estrella ilumenen tu camino

Nerio Moreno dijo...

Gracias por publicar esta experiencia, estoy por emprender una la misma travesía si me pudieras dar un correo de contacto para que me orientaras en lo posible te lo agradeceré. El mio es neriomorenoacosta@gmail.com