domingo, 25 de noviembre de 2007

We Are One

Ayer asistí a un evento que me puso a pensar. Una iniciativa que tuvo lugar por primera vez hace más de un mes en el British Council Douala: el Cine Club, un ciclo de proyección de cortos documentales realizados en el 2005 por cineastas africanos y de Gran Bretaña, cuyo propósito era la interacción y el diálogo entre algunos países africanos y el Reino Unido.

La primera experiencia, aunque poco concurrida, fue exitosa, y la segunda, que tuvo lugar ayer, llenó las expectativas de sus organizadores, dado que la asistencia fue la esperada, los participantes llegaron puntuales y disfrutaron del evento, cuyos filmes se prestaron para iniciar una interesante discusión sobre identidad cultural y otros temas.

El primer corto, Through My Eyes (A través de mis ojos), nos narra las impresiones de un joven de Sierra Leone, tras visitar Inglaterra y salir por primera vez de su país natal. Durante el tiempo que dura la película, el narrador establece comparaciones entre la sociedad británica y la suya propia, encontrando similitudes y diferencias. Le sorprendió sobremanera encontrar mendigos en las calles de Londres, el sentido que del tiempo y su organización tiene la sociedad británica, que mujeres casadas montasen bicicleta, pues según él, en su pueblo, si una mujer casada hiciera lo mismo sería vista como una prostituta. Le llamó también la atención ver que incluso personas mayores iban a trabajar y que la gente se besara y “jugara al amor” libremente en las calles, lo que en muchos países africanos está reservado para la intimidad del hogar.

La segunda proyección, We Are One (Somos Uno), del cineasta camerunés Zigoto, a través del football y la violencia que este deporte puede llegar a producir entre los más fanáticos, establece un paralelismo entre los hooligans británicos y los entusiastas del football en Camerún.

Al finalizar la discusión, la gran mayoría de los asistentes concluyeron al unísono que We Are One, sin importar nuestro color, donde vivamos y en que creamos. Simple y llanamente los hombres, todos los hombres, somos uno, con nuestras similitudes y diferencias.

Todo esto me dio que pensar, y en la noche, mientras me tomaba un vinito y veía las fotos que había tomado del evento, la siguiente idea me vino a la cabeza: ¡Qué gran estupidez es el racismo! Venga de quien venga y en la dirección que sea, pues sólo demuestra lo básico e intransigentes que podemos llegar a ser los seres humanos.

También recordé situaciones que he vivido en carne propia, que han atestiguado tal estupidez y que me indican que la misma está más cerca de uno de lo que uno quisiera. Por lo que voy a darles unos simples ejemplos ilustrativos de tal situación.

Cuando estuve en Caracas hace poco, estaba tomándome un café con alguien quien en medio de la conversación me dijo: “Yo no sé si pudiera vivir allá” (es decir aquí en Camerún). Al yo preguntar por qué, la respuesta fue abiertamente: “Es que yo soy medio racista”, y yo asombrada, pues esta persona está muy lejos de ser rubia y de ojos azules, me quedé atónita sin saber que responder a lo que mis oídos recién escuchaban.

En otra oportunidad, antes de mudarme de Caracas a Douala, un amigo a quien veía en ocasión de despedirme, me dijo al dejarme en mi casa y señalando a un heladero, que me imaginara si yo sería capaz de vivir en un sitio donde todo el mundo iba a lucir como ese señor. Recordemos aquí que debe haber algún tipo de trata de personas entre Haití y Venezuela, pues la mayoría, sino todos, los heladeros que empujan carritos en las calles de Caracas son originarios de ese país.

Esa situación me pareció especialmente cruel, pero peor aún, me resultó una vez que planteé a miembros allegados de mi familia, la posibilidad de adoptar a un niño de Camerún, a lo que se opusieron rotundamente, con la excusa de que imaginara lo que ese niño iba a sufrir si algún día yo me mudaba de nuevo a Venezuela cuando lo metiera en un colegio y los demás niños se metieran con él por su color. Cuando yo manifesté mi descontento con lo que escuchaba y les dije que no podía creer que ellos fueran así de racistas, se justificaban diciéndome que no lo eran, pero que ellos pensaban eso basándose en el futuro sufrimiento del niño.

Es realmente deprimente y hasta increíble, que gente con formación universitaria pueda decir tales barrabasadas. Si Madonna o Angelina Jolie adoptan un niño africano, es una maravilla, la filantropía en su máxima expresión, es un hecho exótico, excéntrico y extravagante, al cual se le puede asignar todo tipo de calificativo genial que pueda ser asumido por una estrella del mundo del espectáculo. Pero si yo, una mujer común y silvestre, proveniente de la “raza aria” venezolana, osa tener una idea como esa, debo estar desvariando. Todo lo contrario si tengo un hijo de padre escoces, que mejoraría la raza.

Igualmente ocurre aquí, donde en innumerables ocasiones se discrimina o maltrata a los blancos, por su condición extranjera. O se rechaza a una persona albina dentro de una familia, porque culturalmente un albino trae mala suerte y desgracias dado su color. Como es el caso del músico nacido en Malí, Salif Keita, quien habiendo nacido príncipe en una tribu de Djoliba, fue descastado y renegado por su pueblo a causa de su albinismo. Lo cual, vale la pena mencionar, le permitió ser el músico que es y gozar del éxito internacional que hoy día disfruta, pues si hubiese permanecido en su papel monárquico se le hubiese prohibido dedicarse a la música.

En fin, ayer también escuché comentarios como que una chica de Camerún nunca podría reaccionar normalmente frente a un homosexual o una lesbiana, porque “eso” simplemente es contra natura y por tanto inaceptable e inmoral. Recordé también cuando en alguna ocasión, algún español en Barcelona, me llamó “sudaca” con ínfulas de insultarme aunque pudiera lucir físicamente muy parecido a mí.

Todo esto me hizo preguntarme si somos más hombres que otros al ser blancos o negros, o chinos o hindúes, o bisexuales, heterosexuales u homosexuales. Si un gato angora y un persa pensaran que son más gatos que uno callejero, y habrá discriminación entre un perro cocker, un pastor alemán y un rotweiler.

Pienso en todo esto y entiendo por qué el mundo está como está, y me pregunto, si realmente algún día podrá ser un lugar mejor estando en manos de seres tan primarios e intolerantes como somos los humanos.

18 comentarios:

Rosa dijo...

definitivamente We are one, especialmente en las hipocresias y las mezquindades, las sociedades de aqui,de alla y de otro lugar siempre se creen superiores o mejores que las demas por una u otra razon, unas veces físicas, otras éticas o morales, cuando entenderemos que precisamente las diferencias son lo mejor de la única raza las "raza humana". Un abrazo

Yolanda Fernández G. dijo...

Vengo del blog de Sol (de Italia) y ella está abordando el tema del RACISMO en su último post.
Parece que el hombre no va a ser capaz de superar sus propias miserias... y el racismo es una de esas miserias.
Saludos MoniQueen.

MoniQueen dijo...

Rosa: Me gusto tu uso de la frase "We are one"... triste pero cierto!

Yolanda: Ya pase por el blog de Sol y le dije que casualmente trataba el tema de los colores el dia de hoy. Un saludo.

Anónimo dijo...

Primero, Moni, debo decir que la forma en que escribiste el post es simplemente genial!!

Luego, eso que describes es parte de lo que me avergüenza de pertenecer a esta especie.

Me explico:

Yo pienso como uno de los que mencionas, que no sé si podría vivir en Camerún (o en algún lugar de África). Pero no porque sea racista, pues tendría que despreciar entonces a mi padre, a mi hermano, y a buena parte de mis parientes; la razón no tiene que ver con el color de los naturales de ese país. Tiene que ver más bien con que soy cómoda, soy práctica, y me costó muchísimo el cambio de Caracas a Maturín porque todo me parecía -y me sigue pareciendo- atrasadísimo, arcáico, casi salvaje. Entonces imagínate, cómo podría vivir en África... Donde seguramente hay cosas maravillosas, pero donde no hay ciertas comodidades que aquí consideramos básicas.

Otra razón por la que me costaría mucho, es que me afecta mucho ver a otras personas que lo están pasando mal y saber que no puedo hacer nada. Si veo un programa de televisión donde hablan de la guerra o el hambre y paso el resto de la semana deprimida, figúrate cómo sería mi estado de ánimo si viviera allá viéndolo todos los días...

No obstante, volviendo a lo del racismo, reitero que me avergüenza profundamente. Así como me avergüenza la discriminación hacia los homosexuales, como ya habrás podido ver en mi blog.

Pero yo que pido comprensión y tolerancia en esos aspectos, caigo en una terrible contradicción al darme cuenta de lo intolerante que soy en cuanto a tradiciones y costumbres de ciertos lugares que son perjudiciales para las personas que allí hacen vida (en especial si son de origen religioso).

Me vuelvo tremendamente intolerante, me cierro a cualquier posibildad que no sea afirmar que son idiotas! Porque no encuentro otra razón para que alguien pueda creer que por andar en bicicleta se es prostituta!

Ya sé que se trata de las costumbres del lugar en el que se crió, pero es que yo me crié en Venezuela viendo cosas que no me parecen lógicas, y con base en eso me formé mi propio concepto, según lo que sí puedo encontrar lógico. Y quien no es capaz de hacer algo tan básico, se lleva la etiqueta de idiota!

Ves a lo que me refiero? No soy intolerante e intransigente también?

Ah, hé allí otra razón por la que no podría vivir allá! Te imaginas? Cada vez que alguien diga que ser homosexual es inmoral y hay que pagar cárcel por eso, yo le diría en su cara que es un idiota y probablemente iría presa también...

Genín dijo...

Ay! ¡ Que manera de disfrutar! Primero con tu post con el que me identifico 100%
Y ahorita con lo que aqui dice mariale que no tiene desperdicio.
En los muchos años que viví en Venezuela, puedo asegurar,que jamás vi brotes de racismo, sin embargo si de discriminación hacia los "musius"(Inmigrantes), pero eso es normal, además, tampoco era una discriminación excluyente, porque todo el mundo haciamos lo que nos daba la gana.
¿Como se podia discriminar contra negros, mestizos, o mulatos, criollos, blancos, si Venezuela estaba poblada por un technicolor humano, precioso por otra parte?
Presidentes como Raúl Leoni, Rómulo Betancourt y bueno Caldera y Carlos Andrés ya eran mas blanquitos...jajaja Pero los dos primeros tenian mas de una gota de sangre negrita...jajajaja Y que? No es grandioso que esos señores llegaran a ser presidentes cuando en el Imperio, hace cuatro dias que pueden viajar, beber y mear blancos y negros juntos... Y apenas ahora, está tratando Obama de ser presidente.
Siempre he puesto a Venezuela como ejemplo de tolerancia y carente de racismo, por eso me sorprende lo que dices moni.
Somos lo que somos, los humanos de cualquier raza, en cualquier Pais, pareciera que es genético, pareciera estar relaccionado con el instinto de conservación, la desconfianza, adversión, precaución, alarma, rechazo a lo que no sea o piense como nosotros. Yo pienso que la cultura, la educación, es fundamental para ir eliminando estos lastres.
Pero no nos engañemos, personas muy cultas a los largo de la Historia, han sido genocidas y asesinos. Se conmovian con sus perros mientras estaban aniquilando pueblos...
En fin moni, perdona, pero es que has tocado un tema apasionante, y fijate que no he dicho media pala bra de mi pasión: El cine. Voy a decir solo dos palabras: Que envidia!!!
Yo si que podria estar en Douala, charlando contigo hasta altas horas de la noche, con nos vinitos para acompañar...jajaja
¡ Ojo! Escoceses bienvenidos...jajaja
Un beso y salud, Genín

MoniQueen dijo...

Mariale: Entiendo lo que dices, es dificil imaginarse que uno pueda vivir sin muchas de las cosas a las que está acostumbrado, pero créeme, así como los humanos somos muchas veces inflexibles e intransigentes, también tenemos una capacidad de adaptación increíble y uno aprende rápidito a crear una ritina en base a lo que se tiene en el nuevo lugar con la nueva forma de vida. Es como los venezolanos, no te das cuenta que allá la gente se va acostumbrando a vivir sin leche, sin azúcar, sin huevos, etc. y nos quejamos, pero como no hay, pues ni modo aprendemos a sustituirlo con otros alimentos o nos recorremos doscientos automercados, abastos, y panaderías para ver si encontramos aunque sea un litro de leche. Por otro lado entiendo que te pase por la mente que la persona que no piensa como tu es estúpida, yo también lo hago muchas veces, pero creo que lo importante no está en hacerle saber a esa persona lo estúpida que la consideramos, sino plantearle el por qué pensamos diferente y dejar el tema abierto para que quizás cuando esa persona esté sola en su casa se detenga a reflexionar sobre el tema y quizás logremos que establesca una postura algo más tolerante.

Anónimo dijo...

Moni,
cierto lo de la capacidad de adaptación.

Me gustaría aclarar que lo de creer que el otro es idiota, no se debe a que piense distinto a mí.

Hay personas que tienen opinines distintas a las mías en diversos aspectos, y sin embargo sigo respetándolos mucho.

A lo que me refiero como estúpido es, por ejemplo, a que los homosexuales vayan a la cárcel por el mero hecho de ser homosexuales. O que como el muchacho nació príncipe tenía prohibido ser músico, o lo que decía mi abuela de que en Semana Santa no se puede comer carne, o que los hombres y mujeres musulmanes no puedan estar reunidos, o que hay que amputarle el brazo al que osa robar algo...

Me explico?

No se trata de que como yo pienso distinto entonces el otro es un estúpido. Es simplemente que se inventan cosas que son incluso perjudiciales para ellos mismos.

Y sí, sé que son tradiciones que tienen muchos siglos. Pero resolver los problemas batiéndose a duelo también era una tradición. Y ya vemos que se fueron dando cuenta de que había otras vías...

De la misma forma, la realidad nos muestra que hay cosas que no tienen el menor sentido y que podríamos modificar a nuestro favor, es decir, a favor del colectivo.

MoniQueen dijo...

Genín: Yo he discutido muchas veces sobre si los venezolanos somos o no racistas, y por lo general la gente suele decir que no lo somos.

Sin embargo, en el fondo, yo creo que si lo somos, ya que muchas personas, en algún momento determinado manifiestan o han manifestado una conducta racista.

Como bien dices tú, de pequeña siempre escuché frases al estilo de "cochino, marrano, puerco italiano", o escuchaba como al señor de la panadería se le llamaba, incluso a veces con desdén "el portu", más de una vez también escuché el grito de alguien que al ir al volante y tras protagonizar algún incidente con otro conductor de tez más bien morena, decía el famoso: "negrooo tenías que ser!".

Estoy de acuerdo en que somos un pueblo diverso y multicolor, eso lo tengo bastante claro y es también por eso que me sorprende demasiado que haya gente que pueda reconocerse abiertamente como racista. Es increible como conviviendo a diario en una sociedad mestiza por excelencia, cada vez que exista la oportunidad, se haga referencia sobre cualquier diferencia racial.

Ojo, yo no creo que esas personas que señalo en mi post sean estúpidas, yo hago referencia a la estupidez general de la humanidad. Muchas veces cuando hacemos este tipo de comentario lo hacemos porque son conductas aprendidas, y aunque estemos conscientes de que como pueblo y como venezolanos somos producto de una mezcla muy variopinta, repetimos quizás lo que dijo nuestra abuela o la abuela del amiguito, quienes en sus tiempos fueron criadas también con falsos preceptos y prejuicios.

O como hoy día tenemos a un "presidente" que suele enfatizar esas diferencias, haciéndolas ver cómo algo malo.

Por tanto, así como has afirmado ya, creo que cada uno de nosotros, en la medida de nuestras posibilidades y siempre que así lo consideremos correcto, tenemos el rol de educar e invitar a reflexionar al otro sobre estos temas, con la intención final de hacer del mundo un espacio un poco más tolerante con cabida para todos, pues nadie es el dueño del mundo, ni de la verdad absoluta.

Un abrazo!

MoniQueen dijo...

Mariale: Te explicas perfectamente! Un abrazo!!!

Mariana dijo...

Es desagradable y mas bie desalentador lo que contas, pero muy cierto. Es decir, nada nuevo...lamentablemente.
De todos lados del mundo se discrimina por una cosa u la otra. Uno diria que gente que vivio procesos como Apartheid, serian mas abiertos y menos cerrados a la diversidad... o que los latinos, sientdo todos miembros de sociedades tan mixtas, podriamos abrirnos un poco mas y no ser tan prejuiciosos...pero aparentemente, no es asi. Lo extraño siempre nos provoca temor y reaccionamos rechazandolo.

De todas maneras, pienso yo, que los pocos que podamos seguir adelante tratando de ser amplios y de " predicar" conocernos interculturalmente como solucion o camino a un mundo mas pacifico, DEBEMOS hacerlo.
Yo quiero adoptar un chico de otro pais. Viviendo en Holanda y viendo el nivel de comfort y "lujos" con los que uno vive, me da verguenza saber que en algun lugar del mundo...mientras yo tomo duchas calientes, hay un bebe muriendo de diarrea por falta de agua potable...

SOL dijo...

Esos compatriotas que decian que no podrian vivir en Africa o que no adoptes un baby africano solo por su color de piel, no saben de lo que se pierden, no monique? Se dejaron meter el chip de la raza aria, de los prejuicios y se pierden de la riqueza que te da la diversidad de culturas y costumbres.
El racismo existe y existira, en cada quien, y mas en estos tiempos sensacionalistas, donde en Spain ser sudaca es ser menos que en iberico, o ser rumeno en tierra italianas es sinonimo de delicuente. Ya la gente es medio paranoica y los medios aumentan la candela.
Un abrazo!

Juana dijo...

Hola Moniqueen, excelente post. Yo creo que la gente discrimina por pura y física ignorancia porque no conocen más allá de su círculo limitado y reducido.

Un saludo desde África también,
Juana

Cho dijo...

Muy buen post!
Excelente planteamiento y me encantó como enlazaste las historias.

Genín dijo...

¡ No te quejarás e moni? ¡Has logado la interacción bloguera...
Pues imaginate lo que sucederia si tocaras un dia el tema del Patriotismo...Que no patrioterismo...jajaja
Salud y un besito, Genín

Mr. G dijo...

Hay que tener cuidado de diferenciar entre la opinión de una sola persona y pensamiento cultural de un pueblo. Una cosa es que un idiota te discrimine por tu color o otra que una cultura te segregue porque alguna de tus acciones vaya en contra de sus principios morales, de los cuales siempre habrá interpretaciones, lamentablemente.

En todo caso, lo importante es hacer lo que estás haciendo, conocer las tradiciones del lugar en el que vives para evitar problemas, y saber diferenciar a los idiotas locales. Siempre hay uno.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Cómo decía Rubén Blades "las almas no tienen color"...

Los venezolanos en su gran mayoría no son racistas, pero si existe discriminación en cuanto a clases sociales. Yo recuerdo a mis amigos burlarse de los pobres, de los cerrúos, de los salaos.

Un saludo y veo que Africa te ha hecho crecer.

Salud2

Elda

El Trimardito dijo...

Hay gente de gente. Definitivamente, estoy, en total acuerdo contigo.
Tengo una tía que me dice un día, que ella es racista. Yo lo que hicé fué reírme en su cara lo más duro que pude y decirle que era una hipócrita.
Porque su hijo menor tiene un amigo que parece hijo de Mandela y que ella lo sienta en su mesa en Navidad, a lo que me respondió es que es el amigo de mi hijo. Bueno entonces no eres racista, lo que eres es una maniática.
El racismo es una enfermedad, la homofobía es simplemente desconocimiento. Y vivir en un lugar como el que cuentas, te acerca a ser más humano y tener mejor corazón, ser agredecido y aprender a dar a quién lo necesita, eso he aprendido YO, leyendo tu blog.

Saludos!!

Waiting for Godot dijo...

Es allí donde empieza nuestra labor, no con los grandes, a esos, es difícil cambiarles, me refiero a los niños, en ellos debemos meter esas ideas de que todos somos iguales, yo siempre he dicho que espero y aspiro que mis hijos nunca sepan que hay diferencia de color, porque espero que como yo, vean a todos iguales. Besos enormes.