Esta semana conocí en el gimnasio a una señora libanesa-venezolana, quien habiendo nacido en el Líbano fue llevada a Venezuela siendo muy pequeña. Ella vino a Camerún en 1976, donde se casó con un francés que nació aquí durante la colonia.Aunque lleva treinta y cuatro años viviendo en Camerún y es portadora de un pasaporte francés, su acento venezolano es impecable, lo cual se debe a su constante contacto con Venezuela, en donde aún tiene hermanos y otros parientes.
Cuando llegué a Douala, me sorprendió no haber sido la única venezolana en estas tierras al encontrarme con otro de Cumaná. Hoy la suma se eleva a once, o al menos estos son los que conozco, incluyéndome y sin contar a la señora libanesa.
Además de la pequeña comunidad que hemos formado, he conocido también muchos extranjeros que por una u otra causa han tenido vínculos con Venezuela. Pero es aún más curioso, el hecho de que, una de las venezolanas y su pareja, trabajasen en Caracas para una petrolera francesa cuya oficina estaba en Chacaito, casualmente en el mismo edificio donde trabajaba el escocés y donde trabajé yo también durante un año. Tal como lo hizo un señor italiano, quien trabajaba para una trasnacional dedicada al sector de la alimentación que operaba desde el mismo inmueble. Así que, seguramente, más de una vez tropezamos en un ascensor, un pasillo o en las áreas circundantes a la edificación.
Todo lo cual, me recordó aquella frase que dice que el mundo es un pañuelo y trajo a mi mente aquella canción de Disney que versa sobre la pequeñez del mundo y vaticina el fenómeno de la globalización.
En 1964 Disney fue responsable de cuatro proyectos que serían mostrados en la Feria de Nueva York de aquel año, la cual a su vez fue organizada por un grupo de empresarios, quienes inspirados en los recuerdos de su niñez de la Feria Mundial que se realizó en 1939 en la misma ciudad, querían ofrecer una experiencia similar a las nuevas generaciones.
La canción It´s A Small World After All, fue creada en aquellos días para Disney por los hermanos Sherman, quienes al haber sido nominados en innumerables ocasiones para diversos premios por su labor en el mundo de la música, fueron acreedores del Academy Award en 1965 gracias a la canción Chim Chim Che-rie de la película Mary Poppins.
Los antecedentes de la globalización han sido situados en diferentes momentos históricos de la humanidad. Hay quienes ubican su origen en 1492 tras el “descubrimiento” de América, o bien en la Revolución Industrial del Siglo XIX. Sin embargo todo pareciera indicar que fue la caída del Muro de Berlin en 1989 un acontecimiento clave en la aparición de este fenómeno, al abrir los caminos hacia una nueva era capitalista, que implicaba la creación de un mercado mundial y vínculos de dependencia económica entre las diferentes naciones, situando a unas en desventaja en relación a las otras y dando origen a los movimientos anti-globalización, los cuales definen la misma como un fenómeno económico y cultural producto del neocolonialismo y el capitalismo salvaje.
Lo cierto es, que buena o mala, la globalización ha estado presente desde tiempos ancestrales, pues el intercambio comercial y cultural ha formado parte de la historia de la humanidad desde mucho antes que Colón viajara a América. Lo interesante en la actualidad es la rapidez con que se efectúan las operaciones propias del intercambio del mundo globalizado; y es por ello, que cuando hablamos de globalización, hacemos también referencia al desarrollo alcanzado por los medios de comunicación y al desenfrenado cambalache de información suscitado por el progreso de los mismos, dando origen a lo que Marshall McLuhan nombró como la Aldea Global, prediciendo, como en efecto ocurre, un flujo de información contínuo en una era en la que los medios tecnológicos se convertirían en una extensión del ser humano, y en la que las computadoras se instaurarían como una extensión de nuestro sistema nervioso.
Casualmente, el tema de la Feria de Nueva York 1939/1940 fue el mundo del futuro, y la feria de 1964 se inspiraba en el tema de la paz lograda a través del entendimiento entre las diversas culturas. Fue bajo este contexto, que Disney diseñó su atracción del Pequeño Mundo, la cual celebra la multiculturalidad reinante en el planeta.
Pareciera que durante esos días de los años 60 en que McLuhan anunciaba el advenimiento de la Aldea Global, los hermanos Sherman profetizaban también la llegada de la misma en su canción infantil, la cual, indudablemente, hace alusión a ese mundo cada vez más “sin fronteras” que es, el tal vez malamente, mundo globalizado.






